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Sea
como fuere, bien de una única fuente (la fuente de Valderrey)
del mítico Mesa molinos o de múltiples fuentes pequeñas,
el río Mesa nace en el término de Selas, pueblo del señorío
de Molina en la provincia de Guadalajara.
A
medio camino entre las tierras altas de la paramera de Molina
y el puerto de Maranchón, en un valle casi llano con su
vertiente orientada hacia el noroeste, nacen las benditas
aguas del Mesa.
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Naciendo
de los montes llenos de robledales y también de la dehesa
o praderío que componen sus campos, los cuales escupen la
humedad, las aguas comienzan a formar pequeños arroyuelos,
que se juntan en el centro de este pequeño valle y que sirve
de mecedora al río
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Selas
tiene pues el honor y el orgullo de ser el padre del río,
y sus pocos vecinos son conscientes de ese privilegio, un
río que sólo es una pequeña acequia silvestre con juncos
que delatan su presencia.
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| SELAS
Altitud:
1.219 m.
Censo Habitantes: 53
A
este pueblo. situado a 17 Km. de Molina de Aragón, se accede
a través de un desvío de 200 mts escasos, junto a la nacional
211 de Alcolea del Pinar a Monreal del Campo. Aunque por
su situación es un lugar de paso, para nosotros será el
inicio de nuestro viaje.
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Destaca
de su caserío la torre del Reloj y la iglesia Parroquial
dedicada a la Virgen de Minerva, festividad que se celebra
al día siguiente del Corpus.
Abandonando
Selas, el río comienza pues su discurrir por el llano valle
de cereales y girasoles y rodeado por montecillos bajos
de robledillos y marojos al norte y de pinos resineros al
sur, vegetación toda esta bien representativa de la sierra
de Selas que se extiende hasta Molina en sentido casi transversal
y cuyo pico mas alto es el Aragoncillo de 1517 mts
de altura.
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A
unos 3 Km. y discurriendo paralelo a la carretera
nacional, la acequia cada vez mas grande llega a Anquela
del Ducado, siguiente pueblo de nuestro camino.
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| ANQUELA
del DUCADO
Altitud:
1.198 m.
Censo Habitantes: 86
Situado
en un promontorio, destaca como principal su iglesia parroquial,
en lo más alto, muestra inequívoca de origen románico. También
vemos la existencia de casonas típicas y en la parte baja
del pueblo es interesante la fuente pública de comienzos
del siglo XX.
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Anquela
del Ducado debe su nombre al dominio que ejercieron sobre
ella en cierta época medieval, los Duques de Medinaceli.
Al
llegar a Anquela, el río se mete entre la sierra y el promontorio
del pueblo y así bruscamente encajado en ese despeñadero
rocoso, cambia de dirección y con un giro de 90 º enfila
en dirección noreste con destino a Aragón.
Aquí
para seguirlo deberemos dejar la carretera nacional y tomar
la comarcal con dirección a Turmiel. Mientras cubrimos los
8 Km. de carretera que separan Anquela de Turmiel, el río
nos ofrece bien diferentes paisajes. Se van alternando los
campos de cereales con los montes y roquedos llenos de sabinares
(principalmente la sabina albar, árbol apreciado antaño
para la fabricación de muebles y que desprende un aroma
inconfundible) y otros montes cargados de pinos resineros
(precisamente cubierto la mitad de este trayecto, vemos
a la derecha el gran edificio de la antigua fábrica resinera).
El
río se va adentrando y configurando el mismo su recorrido
y su valle. A la izquierda dejamos la paramera fría (tierras
altas y frías, los carrascales de Mazarete y el alto de
Maranchón) y a la derecha la sierra de los robledales.
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TURMIEL
Altitud:
1.122 m.
Censo Habitantes: 28
Situado
al abrigo de un cerrillo rocoso y encarado hacia el sur,
destaca el Palomar de Don Toribio que antiguamente a modo
de torre vigía cubría las lindes de los Medinaceli.
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También
en su término se encuentran las ruinas de una torre magnífica,
llamada «la Torrecilla», que fue también importante bastión
fronterizo y vigía del Señorío molinés.
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En
los años 70, la micosis que padecieron los ríos fue
letal con toda la fauna fluvial.
Los barbos y las pocas truchas que había y por supuesto
también fue motivo de la desaparición de nuestros
cangrejos.
En esta tierra de Guadalajara el río aun se muestra
joven e inexperto.
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Su
curso en estas tierras castellanas apenas alimenta
algún trozo de huerta ya que la escasa vega aun no
produce frutales dado el frío de la zona.
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Actualmente
la tierra desprovista de brazos que la trabajen ha
generado su propio escarnio, horrorizando la vista
de nuestros mayores con eriales y bancales perdidos,
prados yermos y por otra parte, abundantes malas hierbas
en los "plantaos". Las faltas de talas en
el monte, la falta de cuidados y la falta de ganado
han generado esta proliferación. Mas abajo, en tierras
aragonesas aun será peor, nos encontraremos en el
corazón de la vega, en la joya de la agricultura,
los frutales sin podar, perdidos, como mudas estatuas
ante ese sacrílego olvido, abandonadas huertas, tablares
sin alfalfe, ni panizo, ni ningún tipo de hortalizas,
esas "piezas" que antes eran motivo de envidias.
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Hasta
Mochales y aguas abajo, pocas aportaciones recibe el Mesa:
El arroyo de ValdeClares, el de Valdefuentes del Riatillo
que viene de Codes y algún barranco que arrastra caudales
pluviales.
Pasado
Turmiel, abandonamos el río que tira derecho hacia Mochales,
mientras nosotros nos dirigimos en dirección este hacia
Anchuela del Campo. Comenzamos a subir y a medio camino
vemos el desvío de Establés.
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Durante
el trayecto por esta sierra o monte vemos una vegetación
variada aunque predomina en esta zona los carrascales.
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ESTABLÉS
Altitud:
1.155 m.
Censo Habitantes: 45
Se
nos presenta de inmediato la silueta de su castillo
en bandolera. El castillo es la verdadera enseña del
pueblo, fue construido por orden del conde de Medinaceli,
en 1450.
En
Establés se celebran las fiestas en agosto, en honor
de la Asunción.
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Se
le nombra como el castillo de Mala Sombra. Los del pueblo
lo bautizaron así para vengarse de la crueldad de su fundador,
Gabriel de Ureña, que obligó a los vecinos a pagar fuertes
tributos económicos y físicos para su construcción. Si queremos
y nos apetece desde Establés podemos ascender al pico Aragoncillo,
cima de la sierra de Selas.
Mientras
en el monte comienzan a extenderse grandes canteras llenas
de sabinares, nosotros retomamos la carretera hasta llegar
a Anchuela, pueblo asentado en una solana rodeada de cereales
y su tierra "buena" de la Dehesa de la Cañadilla.
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Lo
primero que nos encontramos es una sencilla pero sobria
iglesia dedicada a San Miguel Arcángel, que es el patrón
del pueblo y cuyas fiestas se celebran en el mes de agosto.
El
municipio se encuentra durante casi todo el año medio vacío
con una población residente que no sobrepasa las doce almas,
(o de 5 personas como nos cuenta nuestra amiga Ana) siendo
éste un problema común en numerosos municipios de Guadalajara
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ANCHUELA
del CAMPO
Altitud:
1.160 m.
Censo Habitantes: 21
Destaca
una iglesia dedicada a San Miguel de bella estampa con una
artística espadaña con tres vanos mirando al poniente. Al
borde de la carretera en la plaza mayor destaca la casona
de la familia Cubillas con su escudo y un poco mas allá
el frontón del pueblo.
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Prosiguiendo
nuestro camino, tras unos kilómetros de carretera ascendente
dejamos el desvió de Concha y posteriormente llegamos a
Labros. El pueblo mas alto de toda la ruta del Mesa.
Este
pueblo de calles empedradas, de iglesia románica derruida,
de sus cinco peirones marcando los cruces de caminos, del
más límpido cielo, de piedras tercas, de trigos y de aliagas,
de alegre solana en verano y triste y melancólica calma
el resto del año. Todo él, está situado en la falda del
monte que lleva al Alto de Labros , y orientado hacia el
sur mirando la paramera castellana.
De
momento se está librando de la colocación de los molinos
eólicos, que quieren instalar en su monte tan tocado por
el cierzo. Desde aquí un voto para conservar el pueblo como
tal. Os imagináis si a este pueblo tan desprovisto de todo
y que se encuentra en la nada, si encima le quitamos su
identidad?
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LABROS
Altitud:
1.283 m.
Censo Habitantes:
25
Representa el sitio mas alto de nuestra ruta y también
el cruce de caminos, caminos en cruz: a Amayas, a Hinojosa,
a Milmarcos y a Anchuela.
De la primitiva iglesia románica del siglo XII, solo queda
la puerta del templo. El interés fundamental de esta joya
del arte románico molinés radica en sus cuatro capiteles.
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La
ermita de Nuestra Señora del Regazo es la que ahora sirve
de iglesia y que casi permite palpar sus campanas de bronce
con las manos.
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Pasado
el frontón rodearemos el pueblo y por una carretera asfaltada
de 1 Km. aprox. y todo recto ascenderemos hasta el
monte llamado el Puntal de Lastra, de 1372 mts, donde se
encuentran instalados unos repetidores de telefonía y radiotelevisión.
Desde allí podremos divisar en un día claro una vista impresionante,
en este balcón natural, divisaremos del lado norte, buena
parte de Aragón (hacia el norte las comarcas de Calatayud
y de Daroca y al fondo el Moncayo y a su derecha la llanura
de los campos de Zaragoza, y hacia el sur desde los confines
de Albarracin, hasta ver toda la paramera y la sierra de
Molina y mas hacia la derecha aún, los altos de Maranchón
y los llanos de la meseta hacia Alcolea.
A
unos 3 Km. de Labros tenemos el Alto de El Medio de 1362
mts o "Moncayuelo de Labros" tan importante como
el primero y con mas importancia en cuanto a delimitación
geodésica
Como
este alto, en esta zona abundan los cerros testigo, los
cerros artesa o muelas, muy erosionados en sus bordes, de
laderas suaves y de mesetas o cumbres planas.
A
partir de Labros comenzamos a bajar y casi a tiro de piedra,
el siguiente pueblo con el que tropezamos es Amayas, muy
parecido al anterior en su estampa de soledad y en cuanto
a su pulcritud.
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"A
Amayas, sin pan no vayas, que te desmayas" este
dicho es bien representativo de la pobreza de la zona, de
estas tierras tristes, duras y muy hermosas, aunque
como decimos, demasiado sinceras.
Aún
estamos en el altiplano, entrando en Amayas vemos unas cuantas
parideras y corrales derruidos
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AMAYAS
Altitud:
1246 m.
Censo Habitantes: 38
Cuenta
el caserío del pueblo con un templo del s.XVIII, la casona
del Marqués, con arquitectura molinesa, un típico palomar
y tres pairones en sendas entradas al pueblo. A las afueras,
emplazada en un alto, se encuentra la sencilla ermita de
Santa Bárbara
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Dejamos
Amayas y comenzamos a descender. La carretera va desgranando
eses mientras baja el puerto y se retuerce entre esos montes
de piedra calcárea salpicados de sabinas.
Embriagados por el olor de las mismas y con la fragancia
del tomillo y los romeros, no podemos por menos que detenernos
en cada curva para apreciar el agreste y hermoso paisaje,
y disfrutar del trayecto.
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POR
EL CAMINO DEL RÍO
Si
en vez de ir por carretera hacia Anchuela y subir a la
sierra optamos por seguir a pie por el valle, tendremos
que realizar una caminata de algo mas de 4 horas hasta
llegar a Mochales.
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A
medio kilómetro a la salida de Turmiel por la carretera,
nos encontraremos con el río Mesa, cuyo cauce no
abandonaremos en toda la ruta. Tras unas tierras
de labor, el camino se vuelve senda y avanzamos
entre tablares abandonados de frutales y huertas
olvidadas. Vadearemos el río en varias ocasiones
y sólo tendremos acompañando nuestra soledad el
sonido del discurrir del agua. Las primeras paredes
verticales del barranco vendrán a cerrarnos el paso
y tras esta zona estrecha, en una pequeña era encontramos
el primer molino de agua. Mas tarde a la derecha
veremos otros barranco que viniendo de Anchuela
se une a nuestro camino y representa la ruta del
GR-66 con lo cual si la compañía del río no fuera
suficiente, los indicativos de la ruta facilitarán
mas aún nuestro camino.
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Los
cortados cada vez mas altos y las buitreras se nos aparecen
y conforman las estampas mas características y típicas
de las hoces del mesa. Estos cañones tan espectaculares
pintados con sus sabinas y aliagas en su monte superior,
sus laderas de pinos y los tablares de la huerta, acompañaran
al río hasta pasado Jaraba.
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Desde el sendero
agreste y estrecho, podremos divisar el planear de las rapaces
carroñeras. Por si fuera poco, después de extasiarnos con
las vistas de estos anfiteatros naturales, un poco mas adelante
en el camino podremos descansar o refrescarnos cuando lleguemos
al segundo molino y la cascada
que forma la antigua presa.
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Pasada
esta zona que es la más estrecha y bella de nuestro
recorrido llegamos al Tormo Melero, piedra en forma
de menhir con su parte superior perforada. Al cabo
de un rato, el barranco se abre y aparece una vega
cada vez mas ancha. Con sus olmos, sus chopos y sus
sargas y carrizos, el río nos conduce hasta Mochales..
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Una
vez que retomamos el curso del río notamos que el río ha
cambiado, ha dejado su infancia en la paramera y ahora vemos
que comienza a madurar dentro del valle. Ante nosotros se
abre el valle cuando el río llega a Mochales. El pueblo
se guarece al abrigo de los vientos y ya se encuentra a
menor altitud, por lo que disfruta ya de un clima más suave
y su vega es fertilizada por el río. Los regadíos y las
acequias de origen árabe en todos estos pueblos permiten
los bancales de huerta y comienzan a aparecer los primeros
frutales.
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MOCHALES
Altitud:
987 m.
Censo Habitantes: 102
La
iglesia parroquial es el edificio que preside, con su grandiosa
arquitectura, la plaza principal del pueblo, con una una
gran olma en su centro, y algunos caserones típicamente
molineses dándole escolta. Cabe mencionar un reloj de sol
en el Ayuntamiento, del tiempo de Carlos III y el viejo
palacio renacentista.
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También
podemos ver unos restos, de lo que fue un poderoso castillo
sobre una roca cercana al pueblo. Celebran sus fiestas mayores
en honor de la Virgen de la Merced el segundo fin de semana
del mes de agosto.
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El
valle se vuelve cada vez mas ancho y mas verde mientras
nos acercamos a Villel, capital del valle que fuera Señorío
del Mesa.
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VILLEL
de MESA
Altitud:
936 m.
Censo Habitantes: 245
En
Villel de Mesa se alza un bellísimo castillo roquero del
siglo XIV erigido y conocido como el Castillo de los Funes
y que sirvió de campo de batalla entre los reinos de Castilla
y Aragón.
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Destacan
también a nivel artístico la iglesia parroquial de estilo
gótico-renacentista del siglo XVI, las elegantes casonas
palaciegas de arquitectura molinesa y el puente medieval
que se eleva sobre el río y que conserva restos del siglo
XVI.
En
las afueras se encuentra la ermita de Jesús Nazareno, con
portada renacentista, o la de los Pastorcillos, escarbada
en la roca junto al río, y algunos molinos, como el que
ha sido restaurado y habilitado como hotel restaurante.
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En
los aledaños de Algar mandan los tremendos roquedales, calados
por oquedades profundas que la naturaleza ha ido excavando
a base de tesón y de paciencia, siempre a espaldas del hombre,
en las mismas caras de las peñas. La palabra algar, en su
acepción árabe, significa cueva. Desde aquí hasta Jaraba,
el río, trabajando y arando los cañones, llega a su madurez.
Al final de su curso, recibiendo las buenas aguas de Jaraba
alcanzará su plenitud y regará la fastuosa vega de Ibdes
antes de despedirse.
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ALGAR
de MESA
Altitud:
906 m.
Censo Habitantes: 84
La
iglesia de Santo Domingo de Guzmán,-cuya festividad se celebra
el 4 de agosto-fue terminada de construir en 1574 y sobresale
de las casas del pueblo que están colocadas longitudinalmente,
como un balcón sobre el barranco abierto del río.
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Mientras
discurre por Algar el río cae por los bancales de los tablares
formando esas chorreras o pequeñas cascadas características
de los últimos pueblos del valle. A destacar los accidentados,
aparte del río que en su término se despide para entrar
en tierras zaragozanas por Calmarza, están las elevaciones
de la Muela, de la Horca y de la Cabezuela, y más abajo
otro punto interesante de atención debido a la espectacularidad
de sus altísimas peñas: el Recuenco.
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En
el trayecto que separa Algar de Calmarza se produce otro
cambio sorprendente. El río abandona Castilla y se adentra
en la provincia de Zaragoza. Aquí comenzamos a ver muchos
mas frutales, en la estrecha vega predomina el verde y a
la vez los tonos cálidos. Olvidando los ocres, y los fríos
grises de Castilla, parece como si la temperatura subiera
de golpe y también de repente, mientras el río se adentra
en los cañones de Calmarza. Los cambios en lo social y en
el paisaje son evidentes. Hasta hace unos años no se terminó
la carretera para unir ambos municipios.
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Los dos eran los "últimos", Algar en sentido descendente
desde el lado castellano y Calmarza era el ultimo pueblo
de Aragón cuando se subía la ribera del río.
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La
carretera terminaba en Calmarza y tras el pueblo solo nos
llevaba a Cetina hacia la N-II y el eje Madrid - Zaragoza,
pasando por los pajares de Calmarza, donde tengo grabado
en la memoria el precioso paraje del alto, bien repleto
de cereales y con la típica carrasca centenaria y solitaria
en medio del campo.
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CALMARZA
Altitud:
839 m.
Censo Habitantes: 87
Su
caserío, del que destaca una torre fortificada, está situado
en un promontorio rocoso rodeado de agua que circunda el
pueblo.
Celebra
sus fiestas patronales el tres de junio.
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Entre
Calmarza y Jaraba asistimos a la grandiosidad de la naturaleza.
El cañón del río se hace cada vez más angosto y al mismo
tiempo este se ve preso entre sus paredes y riscos que se
elevan hasta alcanzar los 80 metros en algunos puntos. Esta
maravilla que no nos cansamos de contemplar y en la que
podemos disfrutar de apacibles paseos, bien merece una más
provechosa promoción turística.
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Estas
paredes calcáreas tan espectaculares atraen a numerosos
escaladores y senderistas.
Este
tramo del trayecto que se extiende, siguiendo el curso del
río, entre Calmarza y Jaraba es muy espectacular.
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En sus canteras de tonos rojizos, con las sabinas brotando
en los escarpes vemos unos espectadores de excepción de
estos paisajes, que no son otros, que los buitres que sobrevuelan
los mismos.
Antes
de llegar a Jaraba y siguiendo el cañón, en su parte derecha
vemos que desemboca un desfiladero seco de paredes igualmente
espectaculares. En su escarpe derecho se emplaza la ermita
barroca de la Virgen del Jaraba y, cerca, otro edificio
formando un conjunto troglodita espléndido.
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Jaraba
es conocida desde antiguo por la bendición de sus aguas
termales y sus balnearios. Verdadero motor de empleo
y capital económica del valle. Los tres baños termales (La
Virgen, Serón y Sicilia) disponen de múltiples servicios
(piscinas termales al aire libre como la de La Virgen,)
y la reciente e impresionante piscina climatizada semiexcavada
en la roca del balneario de Sicilia, sin olvidar el magnífico
jardín entre los balnearios de Serón y Sicilia, siguiendo
el curso del río Mesa por su margen derecha.
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JARABA
Altitud:
767 m.
Censo Habitantes: 316
En
el casco urbano de Jaraba destaca la iglesia parroquial
de la Transfiguración, una obra gótica con retablo barroco
y un Cristo renacentista. Tiene también en la`plaza una
curiosa fuente dedicada a San Antonio y San Sebastián.
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Las
fiestas se celebran del 14 al 16 de agosto son en honor
de la Virgen y San Roque.
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Saliendo
de Jaraba y dejando atrás las embotelladoras de agua mineral,
vemos el desvío a la derecha que conduce por el alto, a
Campillo de Aragón y un poco mas adelante el desvío a la
izquierda hacia Cetina. Siguiendo los 6 kilómetros que separan
Jaraba de Ibdes vemos que la vega todavía no muy ancha se
ha vuelto espléndidamente fértil.
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Todo
este paraje cargado antaño de frutales de renombre, sus
manzanas reineta y verde doncella, sus perales de conferencia
y sus domasquinos eran productos bien apreciados de Ibdes
y solicitados por los pueblos de castilla. Pasada las cuevas
y la revuelta de Valqueme entramos en el término de Ibdes
y como decimos la huerta se abre esplendorosa en forma de
abanico.
Parajes
como la hoya, la laguna, etc los prados, anegados
de agua como marismas en tiempos pasados, las choperas hasta
llegar al quiñón y San Juan.
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Cerca
del paraje de San Juan vemos la paradera, presa perteneciente
a la antigua central hidroeléctrica ahora ya fuera de uso.
Muy cerca, la nevera, la ermita de la soledad y la cueva
de las maravillas.
La piedra tosca de este lugar trabajada desde tiempos inmemoriales
por la humedad del río, han producido estas bellezas naturales.
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| IBDES
Altitud: 743
m.
Censo Habitantes: 523
El
pueblo mas grande del valle. Situado sobre una loma de terruño
sobresale del mismo la monumental iglesia de San Miguel
Arcángel, de estilo gótico tardío y construida en el siglo
XVI.
Destacan las casas ilustres como la de Doñoro y la de San
Pascual recientemente restaurada.
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Celebra
fiestas en honor a San Roque y a la Virgen de San Daniel,
del 14 al 19 de agosto, así como el primer fin de semana
de junio se celebra el Día del Pueblo, tradición ya cada
vez mas arraigada entre vecinos y visitantes.
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Frente
a Ibdes recordamos la que antaño era opulenta vega, mientras
que en nuestros días las huertas se hallan en un deprimente
estado de abandono. Los problemas de emigración que sufren
todos los pueblos del valle han mermado el número de brazos
campesinos. Estos han variado y orientado su vida hacia
el empleo procedente del sector servicios, en especial con
la emigración a las grandes capitales y los centros comarcales
como Molina o Calatayud. Del resto de la población, unos,
han aprovechado el tirón turístico de los balnearios, y
los otros siguen en la agricultura, eso sí, con los medios
de hoy en día pero con la misma dificultad ya que esta zona
nunca ha destacado por una eficaz promoción o distribución
de sus productos.
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A
Ibdes llega una de las colas de La Tranquera, el embalse
que frena las aguas del río Mesa. Pasados el primer puente
sobre los congostos el río entra en la antigua "vega
dehesa" la cual ya pertenece al embalse y en buenos
años de lluvias, ya se encuentra anegada. A la derecha de
esta y sobre un balcón natural observamos la ermita de San
Daniel que resalta con su tapial blanco en la falda de los
cerros de pinares.
Llegados
al segundo puente, la carretera se bifurca, a la derecha
hacia el otro lado del pantano en dirección a Nuévalos y
el monasterio de Piedra, y por la izquierda, cruzando el
puente y tras pasar unos túneles, se nos abre la "vega
somera" , que Ibdes vendió en tiempos a Carenas a cambio
de unos pasos de semana santa. Siguiendo esa dirección podremos
llegar hasta la presa del embalse situada justo antes de
llegar al pueblo de Carenas o bien si nos hemos desviado
antes a la izquierda, pasando por Godojos llegaremos
a Alhama de Aragón para alcanzar la autovía de Madrid a
Zaragoza.
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| La
Tranquera
Cuenca de los
ríos: Mesa, Piedra y Ortiz
Término municipal: Carenas
Año de construcción: 1960
Altura de la presa: 45 m.
Capacidad total: 85 Hm3
Superficie inundada: 530 Ha
Población abastecida: 18.000 hab
Superficie regada mejorada: 20.000 Ha
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El
Mesa recorre unos 65 Kms. desde Selas hasta el embalse
de la Tranquera, donde pierde su nombre y cede sus derechos
a su hermano el río Piedra, el cual continuará tras el embalse,
una decena de kilómetros hasta desembocar en el Jalón.
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Desde
los cerros del pantano podemos observar magníficas vistas,
la cueva del búho, el balcón de los molinos, los cañizos
en la carretera de Alhama y por donde cruzaba el valle la
antigua carretera, las montañas que vigilan a Nuévalos,
el cerrro de la pardina de Somed con su antiguo castillo
o la vista de Carenas desde la presa.
Aquí
pues se despide el río Mesa. Nuestro río, que procede del
frío castellano, que ha estado en mil batallas, constatadas
por los derruidos castillos de los pueblos del valle, que
se ha enfrentado a terribles cañones, ganando las guerras
a las calcáreas, que ha padecido los hielos, los fríos y
las sequías, cuando llega al embalse llega cansado pero
victorioso, y por eso, se deja querer al saber su deber
cumplido.
Aquí
terminamos nuestro viaje. Por mi parte, os emplazo a realizar
este trayecto para descubrir como yo, estas recónditas maravillas
junto a nuestro fiel y sincero compañero de viaje, el río
MESA.
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