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Definición:
Son pilares o monolitos
que señalan, a la salida de una gran parte de los pueblos
de Aragón -principalmente en Teruel y Zaragoza- el inicio,
la confluencia o el cruce de caminos.
Etimología:
La palabra peirón parece provenir tanto del
griego peiron (límite) como del latin petrus ( piedra ).
Su construcción es muy antigua y de origen pagano.
Historia:
Los celtiberos copiaron la costumbre romana de tirar piedras
en las afueras de los pueblos donde enterraban a sus muertos y
de esta forma tambien quedaban señaladas las Vias romanas
(miliarios). Con el tiempo se generaban montones ingentes de piedras,
pirámides casi, que finalmente se terminó por conglomerar
y transformarlas en hitos o columnas de piedra tallada, que sirviera
para eso mismo: recordar a los muertos, de quienes antiguas leyendas
decían que se concentraban en las encrucijadas.
Tras
la cristianización se adoptó la iconografía
en los mismos, dedicandolos a algun Santo, Virgen o Cristo venerado
en el lugar. San Roque, protector de los caminantes; otras veces
Santiago, y casi siempre una representación de las Ánimas
del Purgatorio, formaban ese conjunto de seres anónimos
que en la hagiografía cristiana viene a definir a los antepasados
que murieron y el caminante no conoce. Este es también
el origen que se explica para los humilladeros castellanos,
peirones aragoneses, pairones de Molina o los hermosos
cruceiros gallegos, aunque estos se erigen bien tallados
y preciosistas, como elementos de lujo ornamental en el centro
de los pueblos. Todo en esencia procede de la misma palpitación:
de origen celta, estos Montes de Mercurio con los que los caminantes
señalaban, mediante montoncitos de piedras, los lugares
estratégicos de los caminos, y que luego se cristianizaron
con cruces y se relacionan como humilladeros, son la expresión
humana del respeto hacia los muertos, y hacia los dioses, a quienes
se ofrecía esa piedra como sustituto de cualquier otro
sacrificio. Un esfuerzo y un recuerdo, cuando en el camino se
hace una parada.
Levantados
en toda la zona tras la reconquista por Alfonso I el Batallador
de Aragón y seguramente reutilizando esos citados monumentos
anteriores. Lo que queda claro es que los actuales pairones son
obra de albañiles o artesanos locales, sin pretensiones
arquitectónicas, y principalmente del siglo XIX y principios
del XX. Sin embargo quedan, pocos, de los siglos XVI y XVIII:
Como
hemos dicho y en resumen, están casi siempre en los cruces
de los caminos, y varios pudieron ser sus usos o motivos. Al parecer
entre estos, que sirvieran tanto para indicar la proximidad de
los pueblos, como el cambio de término, para pedir a los
viandantes que recen una oración por el santo en él
representado, para dejar antiguamente junto a los mismos una piedra
como signo de piedad y respeto a los muertos y las almas del purgatorio
o para realizar la reverencia al santo o virgen correspondiente,
con el fin de conseguir o agradecer un viaje sin incidencias ni
males.Otro posible origen de los mismos podría ser las
piedras que los caminantes arrojaban en honor a Mercurio, dios
de los caminantes y el comercio, formando pequeños montones,
en solicitud tambien de protección.
El
vocablo peirón (pairón es una deformación
de éste, en Ibdes se oyen las dos voces) es enteramente
aragonés y su voz no ha pasado al castellano, dado que
no se encuentra documentada en ningun diccionario de la Lengua
Española. La palabra humilladero es la que corresponde
en su acepción castellana, mientras que en Cataluña
esta cruz de término recibe el nombre de pedró
y en Valencia el nombre de peiró.
Descripción:
Los peirones suelen estar divididos en 3 partes, la base o
pie compuesta de uno o varios escalones, el cuerpo o columna de
construcción cuadrada aunque los hay tambien cilindricos
y la cabeza o parte superior en donde suele haber una hornacina
a modo de capilla que puede estar abierta o cerrada con una reja
y que alberga la figura de un santo o una virgen, que da nombre
al monumento. Se rematan los mismos con una cruz de hierro.
Construcción:
Estos monolitos los encontramos generalmente construidos en
piedra o ladrillo dependiendo de su antiguedad y tambien de su
restauración, observando hoy día algunos de ellos
con argamasa, cemento, pintados o encalados.
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