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| El Periódico de Aragón (06-02-2007 ) |
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Da clase en pueblos pequeños y esa es la causa, asegura, de que se haya quedado sin un interesante curso de idiomas. Dice que no es la primera vez que ocurre.
Ambas dan clase de inglés; Laura, en un solo centro, porque también es tutora de tres cursos de Primaria. Y Amaya se reparte por cinco localidades: Ibdes, Nuévalos, Jaraba, Cimballa y Campillo de Aragón. En el catálogo de cursos destinados al reciclaje del profesorado se incluyó el pasado mes de diciembre uno especialmente atractivo que encajaba con la especialidad de las dos maestras. "Era un programa de apoyo a la enseñanza y aprendizaje de las lenguas extranjeras. Tal y como salió, se iba a llevar a cabo en los centro de profesores y recursos de Huesca, Sabiñánigo, Alcañiz, Teruel, Calatayud, Ejea y Zaragoza, y había quince plazas para cada uno. Vimos que era una buena oportunidad y nos apuntamos". El optimismo les duró poco. Cuando los responsables de Educación hicieron el recuento de los solicitantes, resultó que el curso que debía darse en Calatayud solo tenía siete clientes, y no se consideraron suficientes como para hacerlo. Así que las clases de febrero a junio durante dos día a la semanas en la Escuela de Idiomas se esfumaron. Lo mismo que el fin de curso de quince días de julio en un país de habla inglesa, y una segunda fase de septiembre a junio del 2008 con un seminario semanal en Calatayud. "Aquí nos quedamos con las ganas, pero después vimos en la web de la Consejería de Educación que solo habían sobrevivido las convocatorias de las capitales. Todas las de las comarcas se habían suprimido por no llegar a los quince inscritos". "El caso es que nos llamaron para explicarnos que con siete personas no se podía llevar a adelante el proyecto, y que se suspendía. Y eso que todos los inscritos habíamos pedido inglés, no había nadie para las otras posibilidades de francés o alemán". Laura argumenta que la diferencia de población entre las ciudades y el medio rural es más que evidente, y que por esta razón el número de plazas en los cursos de formación debería adaptarse a estas distintas situaciones. "Podrían asignar más plazas a las capitales y dejar algunas menos para los pueblos, de manera que todos estemos en igualdad de condiciones a la hora de plantear un reciclaje o un curso", señala. En el centro de recursos al que están adscritas estas dos profesoras hay otras opciones de estudio, dicen, aunque todas están a años luz de la convocatoria de diciembre. Seguirán haciendo cursos, pero no se resignan a aceptar sin más la desaparición de oportunidades que sí tienen otros profesores, insisten "solo por trabajar en la ciudad". |