|
|
| El Periodico de Aragón (17-07-2005 ) |
|
ALBERTO MENDOZA. Nuévalos | "Estábamos en las piscinas y hemos tenido que coger a los críos y salir corriendo porque había mucho humo. Ni siquiera me he podido poner el anillo de casada", relataba Ana Buesa, "Estaba segura de que me quedaba sin casa, pero he visto que todos estábamos bien y eso es la importante", añade junto a sus dos hijos, uno de ellos dormido plácidamente en el cochecito. Cerca, María Teresa espera en Nuévalos las últimas noticias sobre la suerte de su vivienda: "Nuestro chalet es el segundo más cercano al fuego, al principio no le he dado importancia, pero luego ha venido mi marido a avisarnos y hemos tenido que coger a los niños y salir rapidísimo". Sin soltar la mano de su nieto, María Teresa recordaba cómo habían tenido que abandonar su casa pasadas las tres de la tarde sin tiempo para nada y con las llamas pisándoles los talones. Con ella, sus cuatro hijos, tres yernos y dos nietos. Aparte de la urbanización, en un chalet situado en una zona más elevada, dos personas cercadas por el fuego tuvieron que ser ayudadas a escapar por miembros de Protección Civil. "Se han salvado por los pelos", señalaba una vecina. Una barrera de agua protegió las viviendas de las llamas, y pese a que el terreno quedó arrasado, las casas no sufrieron daños. Pura habita la casa situada al final de la urbanización, rodeada de pinos. "Hemos tenido que salir disparados", explicaba todavía nerviosa, "lo primero ha sido coger al niño de la cuna y sacarlo sin tiempo para vestirlo". Pura ha salido descalza de la casa y se ha tenido que comprar unas alpargatas en el pueblo. Asegura que siempre había pensado que el emplazamiento de chalet podía ser peligroso, pero como nunca había pasado nado estaban "confiados". Que no haya que lamentar daños personales ha sido, en parte, gracias a que los vecinos de los chalets se han alertado unos a otros de la presencia del fuego en las inmediaciones: "Un vecino ha venido a despertar de la siesta, hemos cogido lo necesario y nos hemos ido corriendo", explica José Luis, quien pasaba el fin de semana en la primera calle de la urbanización. La mayoría de los vecinos han alabado el trabajo de los miembros
del dispositivo de emergencias que ha conseguido salvar sus casas, pero
se quejan de la lentitud con la que han sido enviados los helicópteros
e hidroaviones. En sus conversaciones por las calles de Nuévalos,
mientras observaban las últimas columnas de humo, se preguntaban
si podrían volver pronto a recoger sus efectos personales y se
preparaban para pasar la noche en casas de sus familiares. |