El Soldado de Ibdes

Heraldo de Aragón (23-01-2005 )

Marín de Riquer y Alfonso Martín sostienen que fue el autor del Quijote apócrifo, y Javier Blasco opta por Fray Baltasar Navarrete.


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(Foto: Heraldo de Aragón)

¿Era Avellaneda el aragonés Jerónimo de Pasamonte? | Uno de los capítulos más apasionantes en lo que concierne al Quijote es el enigma que envuelve a Alonso Fernández de Avellaneda, autor de "Segundo tomo del Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha". El tal Avellaneda se decía "natural de Tordesillas". En Valladolid, el profesor aragonés Javier Blasco afirmó el jueves que tras ese seudónimo se ocultaba Fray Baltasar Navarrete, dominico vallisoletano que también sería el autor de "La pícara Justina".

A Blasco, que aludió incluso a una secuencia de misterios matemáticos calculadamente dispuestos para probar su teoría, le replicó de inmediato otro profesor de la ciudad castellana: Alfonso Martín Jiménez. Dijo lo que ya había dicho Martín de Riquer en 1969, y ratificó luego en "Cervantes, Passamonte y Avellaneda" (Sirmio, 1988): detrás de Avellaneda está el soldado y escritor aragonés Jerónimo de Pasamonte. La teoría aparece muy documentada, no en términos definitivos, por supuesto, en su libro "El Quijote de Cervantes y el Quijote de Pasamonte, una imitación recíproca" (CEC, 2001) y en numerosas páginas de Internet.

Miope y muy religioso

¿Quién fue, en realidad, Jerónimo de Pasamonte? El propio autor da muchos datos de sí mismo en su autobiografía de 1593, corregida en 1605, que se publicó en 1922. Se sabe que Pasamonte nació en Ibdes (Zaragoza) en la primavera de 1553, hijo de una noble familia aragonesa. Sus padres fallecieron cuando contaba diez años. Entró al servicio del obispo de Soria, y volvió dos años después a Calatayud para estudiar gramática y latín con un tío cura; más tarde ingresó en la cofradía de la Madre de Dios del Rosario Bendito. Permanecerá al lado de su tío hasta los 17 años, intentó ser fraile en el monasterio de Veruela, pero al fin partió a Barcelona con la idea de trasladarse a Roma porque seguía deseando abrazar la religión. Desde muy niño era miope. Hacia 1571 se alistó como soldado en la tropa de Juan de Austria que estaba en Italia. Allí entró en contacto con Miguel de Cervantes. Estuvieron juntos por un periodo superior a dos años, integraron durante ocho meses el tercio de Miguel de Moncada, combatieron en la batalla de Lepanto, en octubre de 1571, y más tarde harían lo propio en Navarino y en Túnez. Mientras Cervantes, incluso preso de la calentura, se comportó con valentía desde el navío "La Marquesa", Pasamonte no parecía poseer madera de héroe. Ambos serían apresados, aunque en condiciones un tanto distintas. La Goleta fue tomada por los turcos en el verano de 1574 y Pasamonte padecerá una cautiverio inacabable y angustioso de 18 años; de vuelta a España en 1575, Miguel de Cervantes será hecho prisionero por los corsarios berberiscos y pasará cinco años en Argel.

Pasamonte recobró su libertad y en 1593, con 40 años, retornó a España. Redactó su autobiografía e intentó sacar partido por los servicios al monarca. Distribuyó el libro en forma de manuscrito y sería entonces cuando debió llegar a las manos de Cervantes, que se hallaba en la Corte. El aragonés, sin éxito, regresó a Italia y vivió toda suerte de accidentes.

Venganza entre escritores

Rescribió su autobiografía, se agravó su miopía y empezó a sufrir manía persecutoria. Creía que lo acechaban seres infernales en forma de gato o fantasma. Contrajo nupcias con una española a la que sacó de un convento, y acusó a su familia política de querer prostituir a su esposa. En enero de 1605 dio por concluido su libro, y en esa misma fecha apareció "El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha", donde hay una alusión bastante explícita a él en el capítulo 22, y donde se habla del galeote Ginés de Pasamonte, tildado de "ladrón y embustero". Cervantes se vengaba así de su ex compañero que había restado mérito a su comportamiento en Lepanto. Poco después, en lo que sería otra venganza, Pasamonte redactaría el Quijote apócrifo, y Cervantes replicaría de nuevo en la II parte del Quijote, donde da a entender que sabe quién es.

Antón Castro